Siria y Rusia reorganizan su presencia militar: Moscú pierde el control de Hmeimim y Tartus tras 18 meses de negociaciones
Siria y Rusia alcanzaron un memorando de entendimiento que transforma radicalmente la presencia militar rusa en el país — el acuerdo más significativo desde que comenzaron las negociaciones hace año y medio, según el propio Ministerio de Exteriores sirio.
Las instalaciones civiles de la base aérea de Hmeimim, cerca de Latakia, y el muelle comercial del puerto de Tartus pasarán a manos de la administración civil siria. Las instalaciones militares serán reconvertidas en centros conjuntos de entrenamiento ruso-sirios. La transición debe completarse en un máximo de tres meses.
El acuerdo cierra un capítulo que quedó abierto con la caída de Bashar al-Assad en diciembre de 2024. Hmeimim y Tartus eran los únicos puntos de apoyo logístico de Rusia en el Mediterráneo oriental — su ventana hacia África y el mundo árabe — y su futuro quedó en entredicho desde que Assad, el principal aliado de Moscú, huyó a Rusia donde recibió asilo.
Tras la caída del régimen, Rusia quedó reducida a usar un solo muelle en Tartus cuando las autoridades sirias lo permitían. Siria canceló el contrato ruso de gestión del puerto y firmó un acuerdo de 800 millones de dólares con Dubai Ports World.
El nuevo presidente sirio Ahmad al-Sharaa ha reorientado la política exterior del país: Washington levantó la mayoría de sus sanciones, el presidente francés Macron visitó Damasco en julio y restableció embajadores por primera vez en 14 años. Al-Sharaa había advertido que cualquier nueva relación con Rusia «debe abordar los errores del pasado» y exigió compensaciones por la destrucción causada durante la guerra, además de reclamar la entrega de Bashar al-Assad.
