EE.UU. presiona a Israel para cerrar tres frentes de guerra; Netanyahu rechaza las exigencias y endurece su postura
Las diferencias entre Washington y Tel Aviv se profundizan en uno de los momentos más delicados del conflicto. El almirante Brad Cooper, comandante del Mando Central estadounidense, visitó Israel el fin de semana con un mensaje directo: EE.UU. quiere que Israel ponga fin a los combates en sus tres frentes activos — Irán, Líbano y Gaza.
Las exigencias estadounidenses son concretas: en Líbano, que las fuerzas israelíes se retiren de puntos adicionales en el sur del país; en Gaza, que avance el despliegue de la fuerza multinacional — que incluye actualmente varios cientos de soldados de Marruecos y Uganda —; y en ambos escenarios, que se detengan los asesinatos selectivos y se reduzcan las operaciones militares.
Netanyahu respondió con firmeza en la apertura del Consejo de Ministros, frente en frente por frente.
Sobre Gaza, rechazó el documento de 15 puntos propuesto por Washington: «Israel rechaza ese documento. El ejército no realizará ninguna retirada hasta que Hamas sea desarmado — y cuando digo desarmado me refiero a todas las armas. Un desarme real, no ficticio.»

Sobre Irán fue categórico: «Con acuerdo o sin acuerdo, mientras yo sea primer ministro, Irán no tendrá armas nucleares. La existencia de nuestro Estado no está sujeta a negociación.»
Sobre Líbano desmintió cualquier señal de debilidad: «En los últimos días Israel actuó con fuerza, eliminó terroristas incluyendo en la cresta de Ali al-Taher. Estamos en medio de una actividad muy importante.»
El choque entre los aliados más cercanos de Oriente Medio llega en un momento en que EE.UU. enfrenta sus propias presiones — reservas de munición comprometidas, negociaciones con Irán en curso y una opinión pública que observa el costo humano y económico del conflicto.
