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Sheinbaum le devuelve la pregunta a Trump: «Me gustaría ver un reporte de lo que hace EU en EU» — y le exige cuentas sobre fentanilo, lavado y tráfico de armas.

La presidenta Sheinbaum respondió este jueves a la inclusión de México en la lista antidrogas de Washington y a las exigencias de Trump de procesar a funcionarios corruptos; defendió la soberanía y señaló que el poder de fuego de los cárteles no se explica sin las armas que llegan de Estados Unidos

La presidenta Claudia Sheinbaum llegó este jueves 17 de septiembre a su conferencia mañanera con una respuesta clara para Donald Trump — y con una pregunta de regreso que Washington no podrá ignorar fácilmente.

Luego de que la administración Trump incluyera nuevamente a México en su lista anual de principales países de tránsito o producción de drogas, y pidiera que el gobierno mexicano exponga, detenga y procese a funcionarios públicos vinculados con los cárteles, Sheinbaum salió al paso con una postura que resume su estrategia de relacionamiento bilateral: cooperación sí, supervisión unilateral no.

«Nosotros no necesitamos que nos juzguen desde afuera; sabemos cuáles son los problemas de México y actuamos todos los días», afirmó la mandataria desde Palacio Nacional.

La pregunta que México le hace a Washington

Sheinbaum no se limitó a rechazar la crítica. Fue más lejos — y le devolvió la carga de la prueba al gobierno estadounidense con una serie de preguntas directas que ponen sobre la mesa el principio de responsabilidad compartida que México ha defendido desde el inicio de la administración.

«Me gustaría escuchar o ver un reporte de lo que hace el gobierno de Estados Unidos en Estados Unidos. ¿Dónde está el trabajo que se hace para detener a todos los cárteles o distribuidores de droga en los Estados Unidos? ¿Qué pasa con el lavado de dinero en los Estados Unidos? ¿Qué pasa con las armas que vienen de Estados Unidos a México?», preguntó la presidenta.

La lógica de Sheinbaum es tan simple como políticamente poderosa: si Trump quiere hablar de cárteles, que hable también de los consumidores estadounidenses que los financian, de los bancos que lavan su dinero y de las armerías que les venden sus rifles. La mandataria puso sobre la mesa el tráfico ilegal de armas desde Estados Unidos hacia México y afirmó que los operativos y decomisos realizados en territorio mexicano no explican por sí solos el poder de fuego de las organizaciones criminales.

Lo que EU pidió — y lo que México respondió

La Casa Blanca reconoció acciones emprendidas por el Gobierno mexicano contra el narcotráfico, pero reclamó profundizar el combate contra las organizaciones criminales y exponer, detener y procesar a funcionarios públicos corruptos que colaboren con los cárteles.

La respuesta de Sheinbaum fue directa: México actúa contra cualquier funcionario cuando hay pruebas — independientemente del partido político — y lo hace sin necesitar instrucciones de Washington. «Nosotros nos encargamos aquí en México. Aquí pasamos el otro día un caso de corrupción muy grave en los Estados Unidos, afortunadamente en ese caso se actuó como hemos actuado nosotros en otros casos cuando hay pruebas de funcionarios que están vinculados, independientemente del partido político, con ilícitos», declaró.

El caso al que hace referencia es elocuente: el Operativo Enjambre en Puebla, que el lunes anterior detuvo al presidente municipal de Esperanza junto con su hermano y la exdirectora de Seguridad municipal — todos señalados de vínculos con el crimen organizado. México no esperó a que Trump pidiera las detenciones. Las hizo por su cuenta, con sus instituciones y sus pruebas.

Cooperación vs. intervención: la línea que Sheinbaum no moverá

Sheinbaum volvió a marcar una diferencia entre cooperación e intervención. Defendió la coordinación con otros gobiernos para enfrentar problemas compartidos, pero señaló que las decisiones sobre operaciones y políticas dentro del territorio nacional corresponden exclusivamente al Estado mexicano.

Esa postura no es nueva ni improvisada. Es la misma línea que trazó días antes cuando acusó a Washington de injerencismo de cara a las elecciones de 2027, y la misma que defendió en las celebraciones del 16 de septiembre al reivindicar los principios de soberanía e independencia nacionales.

El cruce de declaraciones refleja el complejo equilibrio en la cooperación en materia de control de drogas entre ambas naciones, donde la administración mexicana rechaza la supervisión unilateral de Washington y condiciona los avances a que Estados Unidos asuma su responsabilidad sobre el tráfico ilícito de armas y el consumo interno en su territorio.

El contexto: una semana de tensión bilateral acumulada

Las declaraciones de Sheinbaum de este jueves no llegan solas. Llegan después de una semana en que Trump dijo que México solo tiene «tamales y tomates» para ofrecer, acusó de injerencismo a Washington, el Operativo Enjambre capturó a dos alcaldes poblanos con vínculos criminales, y el país celebró su independencia entre desfiles interrumpidos por protestas feministas.

Sheinbaum aseguró que el gobierno mexicano sí rinde cuentas diariamente y de manera anual: «estamos sujetos al escrutinio público todos los días y todos los días damos resultados».

La pregunta que flota sobre toda esta tensión bilateral sigue siendo la misma: ¿cuándo y cómo terminará la negociación del T-MEC que ambos países necesitan pero que ninguno quiere cerrar en condiciones de debilidad?

Mientras esa pregunta no tenga respuesta, el intercambio de reproches seguirá siendo el idioma de la relación México-EU.

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