Investigadora del ITSOEH convierte la vaina de mezquite en patente: Hidalgo innova en tecnología alimentaria
Ana Nallely Cerón Ortiz obtiene el cuarto título de patente del instituto ante el IMPI, con una tecnología que transforma un recurso natural del semidesierto «mezquite» hidalguense en ingrediente para pan y confitería
El mezquite lleva siglos en el paisaje del semidesierto hidalguense. Sus vainas han sido alimento, medicina y recurso para las comunidades del Valle del Mezquital desde tiempos prehispánicos. Pero hasta ahora, nadie había logrado convertir ese conocimiento ancestral en una patente de innovación tecnológica reconocida por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Ana Nallely Cerón Ortiz, docente del Programa Educativo de Ingeniería en Industrias Alimentarias del Instituto Tecnológico Superior del Occidente del Estado de Hidalgo (ITSOEH), lo hizo. Y con ello, le sumó al estado su cuarto título de patente ante el IMPI.
La patente que transforma una vaina en ingrediente
La patente, titulada «Polvo vegetal para alimentación y método para producirlo» — Título No. 434366, expedido el 16 de abril de 2026 — propone un proceso innovador para aprovechar la vaina de mezquite (Prosopis laevigata) y transformarla en un polvo vegetal con potencial de aplicación como ingrediente en productos de panificación y confitería.
El proceso no es sencillo ni improvisado. La tecnología establece parámetros específicos para la extracción de los componentes funcionales de la vaina, su encapsulación y su secado por atomización — una técnica que convierte líquidos o suspensiones en polvo fino mediante la aplicación controlada de calor. El producto resultante fue sometido a una caracterización fisicoquímica, estructural y bromatológica para determinar sus propiedades y garantizar sus condiciones de calidad.
En términos prácticos: una vaina que antes se dejaba caer al suelo puede convertirse en un ingrediente funcional para la industria alimentaria — con valor nutricional, propiedades tecnológicas y potencial comercial.
¿Por qué el mezquite?
El mezquite es una planta extraordinariamente resistente que crece en las zonas más áridas del estado. Sus vainas contienen azúcares naturales, proteínas, fibra y compuestos bioactivos que durante generaciones fueron aprovechados de forma artesanal. Sin embargo, a escala industrial, su potencial había permanecido prácticamente inexplorado en México.
La investigadora identificó en ese subproducto agroalimentario una oportunidad real de innovación — no solo científica, sino económica y social. Si la tecnología escala a nivel productivo, podría representar una fuente de valor agregado para productores rurales de la región y una alternativa de ingrediente natural para la industria alimentaria nacional.
Un equipo detrás de la investigación
El trabajo de Cerón Ortiz no fue solitario. En el desarrollo de esta tecnología también participaron el Mtro. Gabriel Neria Cruz, el Biól. Miguel Ángel Ángeles Monroy y la Ing. Keyla Michell Cervantes Sánchez, egresada del propio ITSOEH — un dato que habla de cómo la investigación aplicada en instituciones como esta forma también a quienes estudian en sus aulas.
La invención surgió a partir de la participación de la investigadora en el programa INNOVAFEST 2020 y se enmarca en la línea de investigación «Aprovechamiento y Transformación de Productos y Subproductos Agropecuarios y Acuáticos», así como en el cuerpo académico en formación «Infraestructura e Innovación Tecnológica para la Industria» (ITESOCEH-CA-9).
El ITSOEH como semillero de innovación
Este cuarto título de patente no es un hecho aislado — es la consolidación de una cultura de investigación aplicada en una institución que, desde el occidente del estado, ha apostado por vincular la ciencia con las necesidades reales de su territorio.
Ana Nallely Cerón Ortiz tiene una trayectoria amplia en proyectos de investigación básica y aplicada enfocados en el aprovechamiento de subproductos agroalimentarios, con experiencia en la vinculación entre el sector productivo y la formación de nuevos profesionistas. Esa combinación — conocimiento técnico más sensibilidad hacia el entorno productivo local — es precisamente lo que hace que una investigación termine en patente y no solo en un artículo académico.
Ciencia con raíces hidalguenses
El mezquite del semidesierto convertido en polvo funcional para la industria alimentaria. Una egresada del ITSOEH como parte del equipo que lo hizo posible. Una patente que lleva el nombre de Hidalgo en el registro del IMPI.
Son señales de que la innovación no ocurre solo en los grandes centros urbanos ni en las universidades más conocidas — ocurre también en Mixquiahuala, en el Valle del Mezquital, en instituciones que trabajan desde sus territorios con los recursos que ese territorio ofrece.
Y eso, en un estado que aspira a convertirse en referente de ciencia, tecnología e innovación, es exactamente el tipo de historia que merece contarse.
